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No asciendas, no escapes del vacío que te provoca la profundidad y la soledad en tu viaje interior; no temas a  los pensamientos que  inundan tu mente mientras desciendes, detrás de ellos se encuentra la calma y la libertad; sigue descendiendo hasta llegar a ese mundo donde no son posibles las palabras; yo te voy a acompañar…

Y en el silencio nos descubriremos  y seremos observadores  de nosotros mismos; sin filtros, ni interferencias. Ya no eres un observador cualquiera, ahora estás  lejos de todas las rutinas y tradiciones mentales, sin renunciar a los miedos  y mirándolos de frente.

Sin palabras nos acompañaremos en el descenso, mirándonos a los ojos y compartiendo el silencio. Sin hablar… nos escucharemos, nos sentiremos  y nos daremos cuenta de que estamos conectados sin necesidad de hablar,  de que formamos parte de un todo  bello e infinito que comienza en ti.

 

Anita