La primera vez que se hizo  alusión a este término, fue en una conversación por carta entre Rolland y Freud; posteriormente Freud reflexionaría sobre esta sensación en su obra:» El malestar de la Cultura». Lo describía como una experiencia llena de misterio;  sin sometimiento de emociones ni ataduras,  un espacio infinito donde la misma experiencia es el centro de nuestra percepción.

Encontré ese espacio infinito y lleno de misterio bajo el agua, bajo el océano…donde lejos de evitar las emociones y anularlas, las liberé y las sentí, sin límites. Una liberación de conciencia; que me conecta directamente con el origen de la vida misma.

Descubrí a Anita en cada uno de mis   paseos  bajo el agua;  Anita es una niña juguetona, de risa fácil, curiosa, de pelo alborotado, le encanta ir descalza y sentir cada momento. Es eterna y siempre había estado en mí, el agua me la mostró e hizo que la sintiera  para siempre. El Sentimiento de Oceanidad me invade en cada  experiencia bajo el agua, abriendo la puerta del subconsciente y liberando las emociones  que son parte de mi esencia.

ANITA

FOTO: Elena Kalis