Retomando el post anterior, «La primera vez», me gustaría hacer una reflexión;  sobre las diferentes maneras que tenemos a la hora  de afrontar una situación nueva,  y en como gestionamos  las emociones en ese primer encuentro con el mar y con nosotros mismos.

En muchas  ocasiones  el  pánico y el miedo se apoderan de esa primera vez; la situación sobrepasa tanto que nos vemos  incapaces de seguir. Este momento  habitualmente coincide:  cuando nos sumergimos,  cuando pasamos de la superficie a lo profundo, cuando el agua nos inunda y nos rodea,  pero sobre todo, cuando dejamos de observar el exterior y nos alejamos de lo conocido,  para sumergirnos en nuestro interior más desconocido.  Es ahí, en esa delgada línea que  separa el agua de la superficie o viceversa, donde nos encontramos y brotan las emociones.

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En este umbral: hay quienes son conscientes de sus  emociones, y son capaces de gozar de esa  experiencia mágica  con el agua. Personas que no se dejan raptar por las emociones negativas del momento. Autocontrol. Otros se sienten desbordados por las emociones del momento y son incapaces de escapar, e incluso de seguir.  Es la falta de perspectiva hacia nosotros mismos y el no ser conscientes de muchas de las emociones,  lo que nos hace ser  vulnerables.El  Agua es un espejo mágico del alma, que nos muestra el  subconsciente  más inmediato.Por último, hay gente que acepta con resignación las emociones y no suele cambiarlas. Esta aceptación puede ser; tanto en lo negativo como en lo positivo.

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El agua refleja la naturaleza de nuestra mente y su mensaje viene desde nuestro propio interior. El miedo al agua tiene su origen en muchas de las leyendas y mitos que cuentan historias terribles sobre monstruos, pero la realidad es que el origen del miedo procede de la imposibilidad de sumergirnos en nuestro propio subconsciente. Aprovechar ese proceso en el que nos sumergimos en el agua y eliminar  todos aquellos obstáculos emocionales que nos impiden gozar del momento es un renacer.

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Algo que me llama la atención en esa primera vez en el agua; es que las mujeres (en general) suelen experimentar las emociones, tanto en lo positivo como en lo negativo, con más intensidad que los hombres.

 ANITA

Foto 1: Elena Kalis