Sigues existiendo y allí te encontré muy dentro de mí…

Todos lo llevamos dentro, forma parte del origen de nuestra esencia y en momentos mágicos: jugando en la orilla, saltando las olas, en la risa de un niño…nos habla, pero no siempre lo escuchamos.

Te escuché y te sentí, en medio del azul más profundo. El agua me susurró con su voz de niña  y su presencia me invadió. Era  mi niña que me gritaba en el silencio más absoluto: «¡estoy aquí!»

El agua me recordó que te recordara. Necesito que me invadas siempre; como la ola que me arrastró, y me obligues a dejarme llevar, a mirar con inocencia, a no tener miedo, a soñar, a ilusionarme…a sentirte sin sentirme vulnerable.

Es ese el momento;  mi momento, el lugar donde más cerquita de mí me encuentro.

La luz atraviesa el agua  gota a gota llegando  hasta mí, y  me recuerda el exterior;  como al niño que sale de las entrañas de su madre. En ese renacer hacia a la superficie tu voz me acompaña y me sigue susurrando.

No me dejes, es tan bello mirar la vida con tus ojos…

ANITA

Foto de Elena Kalis