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Tanto que nos cuesta llegar al fondo, tocarnos, sentirnos, escucharnos, reconocernos, REENCONTRARNOS…y cuando lo hemos logrado o estamos llegando,  de repente un pensamiento que pasaba por allí; nos rapta y nos aleja de ese momento tan deseado y feliz, que es la libertad del SER. Ese pensamiento, que ni nos pertenece,  nos acompaña en nuestro viaje al fondo y cuando se hace fuerte, surgen los miedos, las dudas…en el camino.

Entonces damos marcha atrás y salimos a la superficie, respiramos aliviados  pensando que nos salvamos, para justificarnos; pero en realidad no nos salvamos, salvamos a nuestro miedo.

El miedo desaparecerá cuando dejemos de salvarlo, mientras tanto permanecerá con nosotros en cada experiencia, en cada viaje, en cada reencuentro, sin dejarnos  VIVIR.

Disfruta del viaje; no hay prisa en llegar, tampoco tienes que llegar, tan solo disfrutarlo. Abandona esa gota, déjala correr con el agua antes de que se haga más grande.

Anita