Contemplar el agua y escuchar su sonido, reduce la sensación de agotamiento mental provocado por el torbellino de pensamientos que nos acompañan y cargamos a diario. Mientras observamos el mar, somos conscientes a través de la atención; que nuestra manera de procesar los pensamientos se relaja y que gestionamos desde la calma, comenzando a sentir que nuestro bienestar aumenta de manera progresiva.

Mientras miramos al mar y escuchamos el sonido de sus olas, o la cascada de un río…entramos en un estado de meditación totalmente consciente. El sonido del agua nos altera los patrones estresantes con los que convivimos a diario, induciéndonos a un estado de calma y relajación tan necesarios para reducir la ansiedad y la depresión.

Desde la calma comenzamos a descubrir y descubrirnos con asombro y emoción, contribuyendo a una sensación de felicidad instantánea. Nos acercamos al momento presente con la misma delicadeza con que la ola llega a la orilla y vuelve al mar.

Nos induce a la reflexión de nuestro lugar en el mundo desde la humildad, ante la inmensidad y grandeza de la NATURALEZA observada.

Sea donde sea que te regales un momento; cerca de un río, en la playa, en un lago…disfruta del momento y recarga tu mente, tu cuerpo y tu alma de la energía natural que ha sido despojada por la presencia de pensamientos inútiles que nos desgastan en nuestro día a día y por el aumento de aparatos electrónicos en nuestro alrededor, que alteran e invaden nuestra frecuencia de vida natural y saludable.

Anita