La fuerza del pensamiento crea la realidad que decidimos experimentar.  Es una reflexión que se ajusta y toma fuerza en muchos de los momentos y experiencias que vivimos.

En nuestro primer encuentro con el agua los pensamientos son determinantes en la manera en que viviremos la experiencia.

El agua es un espejo que además de absorber  nuestra energía;  refleja y revela la naturaleza de nuestra mente y el estado de nuestro alma. Nos habla de nuestro propio interior, despertando  emociones hasta ese momento desconocidas. Una explosión de emociones que fluyen y contagian lo que nos rodea.

Es como un mirarse hacia dentro y sentirse, en el silencio más absoluto…una medicina para el alma.

Anita

Foto: Elena Kalis