Me encanta esta máxima de Sócrates:  «conócete a ti mismo», recoge la esencia misma del reencuentro con uno mismo bajo el agua.  Recoge lo que el mar me enseña en cada encuentro…

Tomar conciencia de los propios sentimientos en el mismo momento en que éstos tienen lugar o están ocurriendo, es la base de nuestro desarrollo emocional. Es la piedra angular de la inteligencia emocional.

En el día a día y en las experiencias que nos van surgiendo,  rozamos las emociones sin reparar en ellas y sin ser conscientes. Las emociones hablan en silencio , necesitan ser sentidas y escuchadas por nosotros mismos para conocernos.

Sin querer, el agua en su silencio más infinito;  estimula y reactiva esas emociones atrapadas, aflorando a la superficie de nuestra piel. Es un sumergirse por completo en lo que está ocurriendo y perderse en ello.

Bajo el agua, el cerco se reduce en cuanto a las posibilidades de  escapar y comunicar (más que contigo mismo/a)  lo que estamos sintiendo. Eres tu mismo el que gestionas y guías tus emociones. Esa toma de conciencia constituye la base  sobre la que se desarrollan otras habilidades.

EL AGUAAAAAAAAA nos proporcionar  LIBERTAD!!!Libertad de sentir sin ser juzgados y sin juzgarnos.  Nos brinda la posibilidad de liberarnos de lo que nos somete y no somos conscientes.

Sentir desde la primera respiración…

ANITA

conócete a tí

FOTOS: Elena Kalis