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Qué reflexión tan bella y sabia la de Osho.

Cuantas veces experimentamos esta sensación en el fondo: pensamientos,  emociones,  arena, fango, etc. que nos desorientan y enturbian la verdadera belleza de nuestro interior.  En ese momento no interfieras, espera,  deja que el  AGUA CLARA surja de nuevo y sigue nadando. Disfruta la espera sin esperar…

Anita

 

Osho, 2010;  Aprender a silenciar la mente

«Los pensamientos se apaciguan por su cuenta, no necesitas
saltar en medio de ellos, no necesitas intentar ponerlos
en orden. Es como si un arroyo se hubiera enfangado… ¿qué
haces? Saltas dentro y empiezas a ayudar a la corriente a volverse
clara… La volverás más turbia. Simplemente te sientas
a la orilla. Esperas. No se puede hacer nada. Porque cualquier
cosa que hagas enturbiará más la corriente.

Si alguien ha cruzado
un arroyo y las hojas secas han salido a la superficie y se
ha levantado fango, solo se necesita paciencia. Simplemente
te sientas a la orilla. Observa, con indiferencia. Y la corriente
continúa fluyendo, las hojas secas serán arrastradas y el barro
empezará a asentarse porque no puede flotar por siempre.
Después de un tiempo, súbitamente, te darás cuenta: el
arroyo es cristalino de nuevo.
Cada vez que un deseo cruza tu mente, la corriente se
enturbia. Así que siéntate solamente. No trates de hacer nada.
En Japón, a ese “solamente sentarse” se le llama zazen\ sentarse
solamente y no hacer nada. Y un día ocurre la meditación.
No es que tú la traigas a ti, ella viene a ti. Y cuando viene,
inmediatamente la reconoces; ha estado siempre ahí, pero
tú no mirabas en la dirección correcta. El tesoro ha estado
contigo, pero tú estabas ocupado en algún otro lugar…»